Había anhelado ser piloto de aviones, su sueño había sido volar. Desde niño comenzó a construir pequeños aviones de madera, réplicas de los que veía surcando los cielos y que se imaginaba manejando.

-Mire, este es un Piper. Es un avión mediano con capacidad para cuatro personas y de corto fuselaje – me dijo entusiasmado-. ¡Cuánto daría por volver el tiempo atrás, por haber cumplido mi sueño!

¿Qué se lo impidió? le pregunte

Cuando tenía quince años, perdimos nuestro campo y tuve que mudarme con mi familia para la ciudad. Allí comencé a trabajar muy duro y poco a poco me fui comprometiendo con otras cosas.

Nunca tuve alguien que me animara – prosiguió -, ni alguien que me guiara para cumplir mi sueño de volar…

Es más, creo que mi padre nunca se detuvo a mirar mis aviones de madera. Quizás si lo hubiera visto, las cosas serían diferentes hoy… Ahora ya tengo sesenta y cinco años y he hecho de todo en la vida menos volar.

A veces pienso que si hubiera perseverado, si hubiera estudiado, hubiera sido un buen piloto. Siento como que tengo algo pendiente en mi vida.

Siempre he pensado en este hombre y la frustración que llevaba en su alma si no se hubiera rendido. Cuanta gente camina hoy por la vida con el <<si hubiera>> en los labios.

La vida es la madera de los sueños, pero tus manos tallaran el modelo. Vivir es un privilegio, pero también una responsabilidad.

La vida es un don de Dios, un regalo inmenso que muchos dejan que se vaya entre los dedos porque no le han encontrado el sentido y se rinden a mita de camino o antes de comenzar.

Otros simplemente la gastan o la sobreviven, pues no han comprendido el valor de la misma. Sí, mi querido amigo, la vida tiene un valor y los que no están dispuestos a pagar el precio de vivir, jamás alcanzaran sus sueños.

En Visión de Fe, ¡estamos comprometido en ayudarte encontrar tu propósito!

¡Busca tu propósito!

May we today attract His presence with the attitude of our heart. #ANewPentecost https://t.co/vyZSaO8VLs